Mensaje de Navidad de P. Miguel

P. Miguel Tofful, Superior General, envía el mensaje por Navidad

24-12-2019
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NAVIDAD Y PROFECÍA DE LA COMUNIÓN

Mensaje del Casante Navidad 2019

 “El verbo se hizo carne
Y vino a habitar entre nosotros” (Jn 1,14)

Queridos Hermanos y Hermanas de la Familia Calabriana:

La paz, la alegría y el amor del Niño Jesús llenen nuestros corazones y nos haga más capaces de acoger la Palabra hecha carne, para poder testimoniar al mundo la profecía de la comunión.

Nos acercamos al día de la Navidad. La liturgia de este tiempo nos ayuda a reflexionar y a preparar nuestros corazones para acoger a Palabra hecha carne como un don para nuestra vida.  Su Palabra nos empuja y nos abre a una nueva forma de vivir en este mundo y de compartir con las personas, partiendo de la humanidad de Jesús. 

Me tocan particularmente estas dos expresiones de la encarnación de Jesucristo, Verbo del Padre, descritas en el prólogo de Juan: “Se hizo carne” y “vino a habitar en medio de nosotros”.

En estas pocas palabras del evangelista está resumida la más bella noticia de la historia y la síntesis más alta y profunda de nuestra fe y de la fiesta de Navidad. En estas palabras se afirma los tres rasgos esenciales de la identidad de Jesús de Nazaret: su humanidad, su divinidad y el ser una sola persona humana y divina. 

En su persona hay una unidad extraordinaria, que se manifiesta en la comunión con el Padre y se expresa a través de su humanidad, haciendo contacto profundo con el hombre, llamado a participar en comunión con el Padre.

En Jesucristo, Verbo del Padre, encontramos la plenitud de la divinidad y la humanidad, como nos recuerda San Pablo cuando escribe a los colosenses: "En Cristo habita corporalmente la plenitud de la divinidad" (Col 2,9). Cristo, el hombre nuevo, es la fuente de la que nacimos y el fin al que estamos destinados. 

El evangelista indica algo extraordinario: nuestro Dios le pide a cada hombre que se convierta en el único santuario verdadero desde el cual irradiar su amor, su santidad y su compasión. La Palabra se hizo carne en la debilidad de la existencia humana, y esto significa que no hay un don de Dios que no pase a través de la carne, a través de la humanidad. 

Al reflexionar sobre este pasaje y sobre el misterio de la Navidad, veo claramente una llamada a la profecía de la comunión, que hoy más que nunca es esencial en la Iglesia, y Cristo mismo nos lo dice, quien continúa hoy haciéndose carne en nosotros a través de su Palabra, para habitar en nosotros compartiendo y asumiendo nuestra humanidad. El Dios de Jesús pide ser acogido para fusionarse con el hombre, dilatando su capacidad de amor y de comunión, convirtiéndolo en el único santuario verdadero desde el cual se irradia su amor.

El encuentro con Cristo es el comienzo de cada comunión y de cada conversión auténtica. El corazón humano habitado por la presencia de Cristo nos hace más humanos y nos hace compartir profundamente la experiencia del amor, que supera todo personalismo y egoísmo.

Su humanidad encarnada en cada uno de nosotros hace que nuestros corazones sean capaces de crear un espacio de comunión, y aceptando al otro por lo que es, no solo por lo que hace; nos empuja a crear espacios de intercambio que nos permitan vivir la vida de Dios en nosotros.

Que esta Navidad nos ayude a todos nosotros, miembros de la Familia Calabria, a vivir una relación de unidad y comunión con Aquel que en su humanidad nos ha hecho partícipes de su divinidad, realizando su plan de salvación para nosotros.

Don Calabria se expresaba así en una exhortación en preparación para la Santa Navidad: "¡Oh, qué gran aniversario es la Santa Navidad para toda la humanidad! Cómo todos disfrutan y se regocijan en este evento renovado que nos llama a revivir ese gran día en el que la Palabra de Dios tomó carne humana como nosotros, dejó el cielo, los ángeles, la corte celestial para tomar nuestras vestiduras, convertirse en un niño pequeño y nacer en lo profundo de la noche en un establo, en la miseria más miserable. Y todo esto, queridos, por nuestro amor, para salvarnos…” (Exhortación 21-12-1925) 

¡Detengámonos y hagamos espacio en nuestros corazones, para poder recibir la Palabra hecha carne! Que Jesús haga crecer en nosotros sus propios sentimientos de unidad y comunión con el Padre y con toda la humanidad que tanto lo necesita.

  Aprovecho esta ocasión para pedirles a todos ustedes que acompañen con la oración el camino que estamos haciendo en preparación para el XII Capítulo General, que celebraremos el próximo año, y que tiene como tema "la profecía de la comunión".

En la base de esta profecía está la acción del Espíritu Santo, el motor y la fuente de toda unidad y participación.
 
Dejémonos sorprender por el evento de la Palabra hecha carne que viene a habitar entre nosotros, para que pueda construir una nueva historia, renovando nuestras relaciones y nuestra forma de ser Familia Calabriana en la Iglesia, pora que sea un testimonio luminoso de la Paternidad de Dios.

Les deseo a todos ustedes y a sus familias una Feliz y Santa Navidad!

Recen por mí, yo los recuerdo en mis oraciones. Dios los bendiga.

P. Miguel Tofful 

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