Mensaje de Pascua de P. Miguel Tofful

P. Miguel Tofful envió un saludo por Pascua

11-04-2020
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Queridos hermanos y hermanas de la Familia Calabriana:

¡La esperanza en Cristo Resucitado, nuestra Pascua, permanezca siempre en nuestros corazones y nos done una profunda paz interior y un amor auténtico!

Con ocasión de la celebración de la Santa Pascua, les envío a todos ustedes mi paterno y fraterno saludo, asegurando una vez más mi presencia y cercanía a través de la oración. Durante este período los tengo siempre presente y me siento muy unido a cada uno de ustedes. Como “vasos comunicantes” seguimos caminando juntos hacia la comunión.

La Pascua del 2020 es diversa de todas las otras y quedará en la historia de la Iglesia y de la humanidad como la Pascua marcada  por la Pandemia. Estoy firmemente convencido que, no obstante el sufrimiento, el Señor nos está donando una extraordinaria posibilidad de renovarnos en la esperanza, levantando la mirada hacia Él que ha vencido la muerte con su Resurrección.

En tiempo de tanto sufrimiento e incertidumbre, es urgente ofrecer un testimonio de verdadera fraternidad y comunión, hecha de tantos gestos que expresan sensibilidad y solidaridad hacia el otro, gestos que alimentan la esperanza y hacen sentir a todos el abrazo de Dios Padre Providente, que está en medio nuestro. 

Todos nosotros deseamos que este período de oscuridad, causado por la pandemia del coronavirus termine. Todos alimentamos en nuestros corazones la esperanza de poder abrazarnos nuevamente y expresar nuestro afecto. Jesús dice que la noche del dolor no tiene la última palabra, porque la muerte fue derrotada por la resurrección. En Jesús Resucitado, la vida venció a la muerte y la fe pascual nutre nuestra esperanza.

Esperamos que pronto termine este flagelo que golpea  a la humanidad, y que todos podamos salir mejor, renovados en la fe en Él que no nos abandona y camina siempre con nosotros, porque Él está con nosotros “en la misma barca”. Esta es nuestra esperanza que no nos dejará decepcionados. ¡Este es el gran misterio de la Pascua!

En la celebración de la Vigilia Pascual, la Iglesia nos da la luz de Cristo Resucitado que ilumina todas las noches, que ilumina también esta noche que todo el mundo está atravesando. Esta luz llega a la intimidad de nuestra familia, de nuestra comunidad y de nuestras actividades y nos dona la certeza que Cristo resucitado ha vencido las tinieblas de la muerte y nos hace resucitar con Él. 

Como cristianos y como miembros de la Familia Calabriana, estamos llamados a ser centinelas de la mañana, quienes podemos ver los signos del Resucitado, como lo han hecho las mujeres y los discípulos, corriendo al sepulcro al alba del primer día de la semana, la mañana de Pascua. En esta Pascua los invito a encender un cirio en la casa, como signo de nuestra fe en la resurrección, y a hacerlo circular de mano en mano de cada miembro de la familia, para compartir la alegría pascual.

La luz de Cristo Resucitado continúa brillando entre nosotros y la vemos resplandecer, hoy en muchas personas que viven como el resucitado. Pensamos en todos aquellos que en este tiempo abrazan la cruz y la superan con amor y gestos concretos, en la vida cotidiana, en la comunidad religiosa, en las parroquias, en las familias, en los hospitales, en el servicio a los discapacitados, a los niños, a los pobres. El amor es creativo, también para encontrar nuevas maneras de relación, de comunicación, de fraternidad y de comunión, que nos hace a todos más cercanos y solidarios. Esta creatividad es fundamentalmente para activar canales y vías que nos mantengan unidos, para poder llegar a las personas con un mensaje de esperanza, de confianza y de abandono en Dios Padre. Esta es la gran misión de la Obra. La actualidad de nuestro carisma nos invita a reavivar en el mundo la fe, la confianza y el abandono en Dios Padre providente, que nos empuja a una cercanía real con los hermanos, a través de gestos concretos de amor y de fraternidad con la humanidad entera, como también la haría  Don Calabria.

Concluyo con un texto de Don Calabria escrito durante la guerra, que veo particularmente actual en este período. Que estas palabras nos estimulen a levantar nuestra mirada y a vivir como resucitados: “La gracia del Señor inunde tu corazón, y su paz reine en tu familia. El corazón me empuja a dirigir mi pobre palabra, que surge espontáneamente en esta proximidad de la Santa Pascua. Mi deseo, por lo tanto, es un voto ardiente de un padre que tanto te ama, ansioso no solo del bien espiritual y eterno de sus propios hijos, sino también de los bienes temporales, que es fruto del espiritual: Jesús resucite en ti, en tu alma, en sus corazones y los renueve en el espíritu. Vivimos días estrepitosos, ansiosos: nuestro corazón tiene una angustia creciente... La muerte cosecha cientos y miles de vidas en las ciudades indefensas que se han convertido en campos de batalla… Mi deseo de Pascua para ti y para todos, es que podamos trabajar enserio sobre nuestra santificación, resucitar con Cristo a una nueva vida conforme a la vocación, a la gracia recibida” .

Con este augurio de Don Calabria, y hoy mío, los saludo y los animo a vivir de un modo extraordinario estos días santos, viendo en ellos la nueva luz de Pascua y alimentando la esperanza que fluye de ella porque “¡Cristo, nuestra esperanza, ha resucitado!”

Recen por mí, yo los recuerdo siempre y constantemente en las oraciones, que es el modo mejor y concreto de abrazar a todos ustedes con paterno y fraternal afecto.

¡Buena y santa Pascua!

P. Miguel Tofful

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