Quienes Somos

facebook

LA CONGREGACIÓN

"La Familia de los Pobres Siervos de la Divina Providencia es una Congregación religiosa clerical de derecho pontificio, formada por sacerdotes y hermanos, llamados por Dios a vivir la vocación bautismal en un estado de vida consagrada al seguimiento de Jesús, según el espíritu especial que el divino Fundador (Jesús) infundió en nuestra Obra desde su origen, a través de la mediación carismática de su siervo, el sacerdote Juan Calabria". (Const. 2)

"De acuerdo a lo que pensó y quiso el Fundador, nuestra Familia es una Congregación con paridad completa entre sus miembros, sacerdotes y hermanos; siendo iguales en todo en el plano de la vida religiosa, forman un todo único, en plena colaboración; unos y otros capaces de ocupar también cargos de dirección y de gobierno, excluyendo para los Hermanos laicos aquellos que compartan potestad inherente al estado clerical". (Const. 3)

LA DELEGACIÓN

La Congregación de los Pobres Siervos de la Divina Providencia, para una mejor organización, está dividida en Delegaciones, que agrupa un cierto número de comunidades religiosas comprendidas dentro de un territorio geográfico.

Nuestra Delegación lleva por nombre “María Inmaculada” y comprende los países de habla hispana de Latinoamérica: Argentina, Paraguay y Uruguay.

¡POBRES SIERVOS, ES NUESTRO NOMBRE!

Analicemos por tanto nuestro nombre:

Nos decimos pobres: Debemos,por lo tanto,  amar la Santa pobreza y sufrir las incomodidades,  las privaciones  y los sacrificios que son sus naturales consecuencias: quien ama el confort y está atado a las propias comodidades, es pobre de nombre, pero no de hecho; y entonces ¿Qué premio podrá esperar por su profesión de pobreza?

Además, el amor a la santa pobreza, nos dará la posibilidad de compartir con otros hermanos los bienes que con nosotros comparte la divina providencia.

Somos Siervos a ejemplo de Jesús, que desde su nacimiento se proclamó el “Siervo” por excelencia del Padre, debemos siempre adecuarnos a la santa voluntad de Dios, que se manifiestan  por la santa reglas y por las disposiciones de los superiores: “Quae placita sunt Ei Facio Semper” (hago siempre lo a Él le agrada) ¡Cuantas veces les he dicho que debemos ser sin cabeza, como trapos, como la arcilla, dispuestos a todo! ¡Ojala, que estas palabras no sean un día para nuestra condenación! 

Y finalmente  “somos los siervos de la Divina Providencia”. Debemos vivir y demostrar en la práctica el “no se angustien…” del Santo Evangelio. No busquemos las protecciones humanas, pero utilicemos y conservemos religiosamente las que el Señor nos manda.

Por nuestra parte, amemos el silencio y el escondimiento, contentándonos con la mirada y la aprobación de Dios. Puede ser que en alguna ocasión, la Providencia quiera que la Obra se manifieste también externamente, pero apenas cumplido el mandato, retornemos a nuestro silencio y escondimiento: “buseta e taneta” (en un pequeño hoyo, en una pequeña cueva)

(Carta del padre Calabria, a los religioso, santa Navidad de 1949)