Pensamientos de San Juan Calabria

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1. “Busquen primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás les será dado por añadidura.”
2.                   “Reavivar en el mundo la fe y la confianza en Dios, Padre de todos los hombres, por medio del abandono total en su Divina Providencia.”
3.                   “Tenemos un Dios que es Padre.”
4.       “Dios es Padre, nos cuida, nada escapa a su mirada, nada puede suceder de improviso, como de sorpresa; todo es regulado y ordenado por su infinita sabiduría, potencia y bondad.”
5.                   “No hay madre que ame tanto a su criatura, como Dios ama a todos y a cada uno de nosotros. Debemos sentirnos llevados por sus tiernas manos.”
6.                   “El Señor, nuestro Padre bueno, dispone cada cosa para el mayor bien, entreguémonos a Él con sincera confianza.”
7.                   “Nosotros los cristianos debemos siempre ver las cosas a la luz de la fe.”
8.                   “La Divina Providencia es una madre tierna que todo lo ordena para nuestro bien, mejor dicho, para nuestro mayor bien.”
9.                   “Sentir la vida y vivirla en un abandono confiado y filial en  la Divina Providencia, sin angustiarnos en las dificultades.”
10.   “La Providencia de Dios nos protege de un modo milagroso. Pero no está dicho que nosotros debemos estar de brazos cruzados. Es necesario tener la cabeza bien puesta sobre los hombros.”
11.              “De nuestra parte trabajemos, hagamos como si todo dependiera de nosotros y después dejemos obrar a Dios y a su Providencia.”
12.              “¡Fe en Dios! Esta es la hora de la fe. En un mundo que se aleja siempre más de Dios, encendamos en nosotros esta llama que aclare el camino también a los otros.”
13.              “Espíritu de fe; ver al Señor en todo y en todos. Por lo tanto, que nuestra fe sea práctica y laboriosa.”
14.            “Ningún contraste debe haber entre la fe que profesamos y la conducta que tenemos.”
15.              “La fe debe señalar la norma constante de nuestras acciones, de nuestros pensamientos, de nuestros juicios.”
16.              “Vivamos una vida de fe, pensando que estamos aquí de paso, que la presente vida no es fin en sí misma, sino preparación a la verdadera vida en la santa eternidad, y que todo se debe enlazar con ella.”
17.     “Retornemos a la práctica del Santo Evangelio sin mutilaciones, sin interpretaciones arbitrarias, buscando penetrar su sentido y su espíritu puro y genuino para conformar a él nuestros juicios y nuestra vida.”
18.              “Debemos volver a Dios, a Cristo, a su Evangelio que debemos practicar, yo diría, al pie de la letra.”
19.              “Hay demasiada disonancia entre lo que el Evangelio enseña y lo que nosotros practicamos. Debemos quitar este contraste.”
20.              “Debemos renovarnos y nos renovaremos si vivimos en la práctica el Santo Evangelio, si somos evangelios vivientes.”
21.             “Ir a los más pobres, a los más humildes, a los enfermos, que son los más queridos por Dios y en los cuales Jesús quiere estar representado. Esta es nuestra característica: no a los grandes sino a los más pequeños nos manda el Señor.”
22.              “¡Cuánta importancia se da a la palabra de los hombres en la tierra! Y está bien. Pero ¡Cuánto más debemos darle a las del Señor! Tengamos fe entonces en el Señor. Fiémonos de su Palabra.”
23.              “Cada Palabra de Dios, permítanme la expresión, es consagratoria, sacramental, obra lo que dice.”
24.              “Hagamos como ha hecho Jesús: primero y sobre todo seamos fieles a la oración, a la vida de unión con Dios.”
25.              “La actividad exterior está destinada a ser estéril, si no apoya sus raíces en el sagrado y fecundo terreno de la vida interior.”
26.              “Si tienen algún momento triste, ya saben el remedio: ir de inmediato delante de Jesús que está en el sagrario dispuesto a confortarnos, a ayudarnos.”
27.              “Y para que nuestra oración sea más aceptable al Señor, es preciso ponerla en las manos y en los labios de la Virgen María.”
28.              “Son los padres, sobre todo, los maestros naturales de los hijos que la Providencia les confía por un gesto de soberana benevolencia.”
29.              “Den a los hijos el tesoro de la educación cristiana, antes que nada con el ejemplo, más que con la palabra.”
30.              “Trabajemos para que la familia recupere su lugar de nobleza y santidad. No se ahorren esfuerzos para construir, sobre bases cristianas, las familias que van surgiendo y para hacer retornar a su nobleza aquellas que se han alejado.”
31.              “Jesús nos dice que nosotros no fuimos hechos para esta tierra y, sí, para el cielo. Aquí en la tierra debemos buscar solamente el Reino de Dios. Así como Cristo fue enviado por el Padre, nosotros también fuimos enviados por Cristo.”
32.              “Retornemos a las fuentes puras y genuinas del Evangelio, viviendo como vivían los primeros cristianos, sin egoísmos, considerando que todas las personas pertenecen a Dios.”
33.              “Todo es grande, nada es sin importancia, cuando es hecho en honor de la Majestad infinita de Dios.”
34.              “Tengamos siempre delante de nuestros ojos el ejemplo de Jesús: El, que era el Hijo de Dios, no se recusó a ser un pobre operario.”
35.              “En nosotros debe resplandecer la pura luz de Cristo: es Él la luz verdadera que ilumina todo hombre que viene a este mundo, pero no se puede ver su luz si esta no es reflejada por nosotros.”
36.              “Nuestro tesoro debe ser Jesús en la Eucaristía.”
37.              “Ya fueron hechas tantas predicaciones, ya fueron hechos tantos libros, pero todo eso es solamente la moldura del cuadro. Lo que falta son los ejemplos. Los ejemplos arrastran.”
38.              “Felices ustedes que tienen la posibilidad de hacer el bien a quien sufre: será grande la recompensa del Señor.”
39.              “Somos todos cristianos, vivamos entonces en la sincera caridad, amémonos los unos a los otros.”
40.              “Somos todos hijos del mismo Padre que está en los Cielos, somos todos hermanos en Cristo que nos salvó, somos todos una única familia, la familia de Dios.”
41.              “El odio es la muerte, el amor es la vida; el odio es tormento, el amor es alegría.”
42.              “Permítanme que les diga, con todo mi corazón: amen, amen, amen a Nuestra Señora.”
43.              “Sin la ayuda del Señor, nada se puede hacer. Recurramos al Señor con nuestra humilde y fervorosa oración.”
44.              “Es necesario vivir una vida de íntima unión con Dios, recurrir a la oración, pero no una oración hecha de cualquier modo, de los labios para afuera, pero que nazca del corazón.”
45.              “Recurramos con insistencia confiante al Espíritu Santo, único maestro de la vida interior.”
46.              “El cristiano debe ser un hombre de oración.”
47.              “Oración; sí, grande amor a la oración. Humildad, confianza y abandono en las manos de Dios.”
48. “El sufrimiento, cuando es aceptado con espíritu de fe, es una moneda preciosa, con la cual podemos adquirir gracias para nosotros mismos y para los demás.”
49.              “La ciencia, el progreso, los descubrimientos que nos llenan de admiración, grandes dones de Dios que deberían ser orientados para el bien de todos, tornan el hombre orgulloso, llegando a dar la sensación de no necesitar más de Dios.”
50.              “El pecado hoy ya no es más pecado; no hay arrepentimiento, ni esfuerzo para cambiar de vida.”
51.              “Todos los grandes males que surgieron en el mundo fueron y siguen siendo causados por el orgullo y por la soberbia. Pidamos todos los días, a Dios, la virtud de la humildad.”
52.              “Jesús no dice “sin dinero y sin recursos nada pueden hacer”; pero dice: “sin mi nada pueden hacer”.”
53.              “La caridad no empobrece, sino que enriquece. Y quien practica la caridad tiene firmada la entrada en el cielo.”
54.              “La caridad es como el sol: penetra por toda parte y hace el bien a todos.”
55.              “Buscar el Santo Reino de Dios significa esforzarse para que reine siempre y en todos la caridad.”
56.              “La caridad debe ser nuestro distintivo.”
57.              “Recordemos que debemos amar a Dios, pero no lo podemos hacer sin amar al prójimo.”
58.              “Haz todo con la santa intención de colaborar con el Señor y serás feliz.”
59.              “De nuestra parte, trabajemos, haciendo como si todo dependiese de nosotros; después, dejemos lo demás para Dios, que tiene su tiempo, sus días, sus caminos.”
60.              “Aceptemos siempre todas las cosas y acontecimientos de la mano del    Señor.”

ALGUNOS PUNTOS SOBRE LA ESPIRITUALIDAD

TENEMOS UN DIOS QUE ES PADRE

“La fe verdadera y genuina considera a Dios no sólo como creador y señor, sino sobre todo como Padre. Fe, por tanto, en la paternidad de Dios, confianza ilimitada y filiar en su Divina Providencia.”

“Dios es Padre, cuida de nosotros y de aquellos a quienes queremos; nada escapa a su mirada, nada puede suceder de improviso como una sorpresa, todo está dirigido por su infinita sabiduría, poder y bondad.”

“No hay madre que ame tanto a su hijo como Dios ama a todos y cada uno de nosotros.”


ABANDONARSE EN LA DIVINA PROVIDENCIA


“El espíritu de nuestra Obra quiere que tengamos siempre una ilimitada confianza, un tierno y filial abandono en su paterna, vigilante y amable Providencia Divina.”

“La Divina Providencia es una tierna madre que todo lo ordena para nuestro bien, para nuestro mayor bien.”

“La fe en la Providencia sea siempre para nosotros un baluarte, y nuestra roca, recordemos que Ella nunca fallará, si hacemos nuestra parte.”

“De nuestra parte trabajemos, hagamos como si todo dependiese de nosotros y después dejemos a Dios y a su Providencia.”

VIVIR NUESTRA FE


“Que nuestra fe sea práctica, laboriosa, ningún contraste debe haber entre la fe que profesamos y la conducta que llevamos; la fe debe ser la norma constante de nuestras acciones, de nuestros pensamientos, de nuestros juicios… En un mundo que quiere muchas veces conciliar a Cristo con Satanás, las prácticas de piedad con usos y costumbres paganas, en nosotros debe resplandecer la pura luz de Cristo.”

“Queridos míos, fe en Dios y en su Providencia. Esta es una hora de fe. En un mundo que se aleja cada vez más de Dios, encendamos en nosotros esta llama que ilumina el camino también para los otros.”


VOLVER A LAS FUENTES DEL EVANGELIO

“Volvamos a la práctica del Santo Evangelio, sin mutilaciones y sin interpretaciones arbitrarias, siempre buscando penetrar el significado de nuestro espíritu puro y genuino, para después, confrontarlo con nuestro juicios y nuestra vida.”

“Existe demasiada discordancia entre aquello que el Evangelio enseña y aquello que nosotros practicamos. Debemos eliminar esta contradicción.”


AMAR LA VIDA DE ORACION

“¡Hermanos, oremos, oremos! La oración unida a una vida santa hace milagros y ahora mismo se precisa de milagros para que todo vuelva a su orden. Hermanos, esto es lo que nos corresponde, cosa grande, noble, divina: recen e inviten a otros que recen.”

“Hermanos, dejen todo, más no dejen las prácticas de piedad; sean depósitos y canales.”


EL MANDAMIENTO DEL AMOR.

“Si yo supiera que un religioso no tuviera caridad, de rodillas, le pediría que se fuera, porque si se quedara, estropearía la Obra.”

“Me gustaría que en todas las paredes de nuestras Casas estuviera escrito: CARIDAD.”

“Es necesario que nuestros miembros de la Obra (hermanos y sacerdotes) sean un sólo corazón y una sola alma, en un dulce vínculo de caridad, y que obedezcan como a Jesús bendito, a quien en su nombre preside la Obra.”


LOS POBRES: LA RIQUEZA DE LA OBRA


“Ir a los más pobres, a los más humildes, a los dolientes, a los más desafortunados, que son los más queridos y en los cuales Jesús quiere estar presente. Esta es nuestra característica: no a los grandes, sino a los más pequeños nos envía el Señor.”

“¡Ay de nosotros si nos volviésemos a la clase más rica! No es nuestro campo.”


SALVAR A LA FAMILIA


“¡Oh, qué necesario es la existencia de padres dignos de su misión! Verdaderos generadores de nuevas vidas en el verdadero sentido de la palabra: vida física, vida moral, todo hecho a imagen y semejanza de Dios.”

“Padres cristianos, vivan a la altura de su misión. Piensen que son colaboradores de Dios en una gran obra de creación, por medio de ustedes Dios saca de la nada nuevas criaturas destinadas a ser sus hijos.”


“Den importancia, en primer lugar, a la vida interior. «Sin mí», dice Jesús, «nada pueden hacer».
Grabemos bien en nuestra mente la palabra de Jesús y considerémosla como nuestro programa.
Los santos concebían grandiosos designios de obras inmortales. ¿Dónde y cómo? A los pies del crucifijo, delante del Sagrario, en las oraciones prolongadas, en los ayunos y austeridades.
 Ese era el secreto de su éxito”

(San Juan Calabria).