40 años del instituto Centro san José

por | Oct 31, 2025 | Institucional, Novedades, Obra

Cuatro décadas formando técnicos y ciudadanos de bien en el corazón de González Catán. La obra iniciada por los Pobres Siervos de la Divina Providencia es hoy un faro de educación y esperanza para cientos de familias.

“Si tu encuentras una perla en el barro, ¿qué harías?” Fue la pregunta que una vez don Calabria le hizo a un sacerdote. Con esta frase, que para nada busca ser peyorativa, podemos ilustrar el comienzo del Centro san José en González Catán, Buenos Aires, que este año cumple 40 años de vida.
Un poco de historia
A principios de la década del 80 llegaron los Pobres Siervos a González Catán, una tierra que a los ojos humanos poca tenia de promisoria. Allí, los hijos de don Calabria pudieron ver a las perlas que se ocultaban en estos barrios de casas humildes sin terminar, de calles de tierra y barro, en la que todo estaba, y tal vez aún está, por hacerse. Sus habitantes, entre los que podían encontrarse provincianos, inmigrantes de países limítrofes y algún que otro italiano, habían venido con el deseo de mejorar sus condiciones de vida. Los Pobres Siervos habían recibido la donación de una extensa tierra con un encargo: crear un instituto educativo. El primer escollo a sortear fue que el predio tenía que llevar el nombre del donante de las tierras. Fiel al carisma recibido, el padre Eugenio dal Corso no aceptó esta condición, lo que puso en peligro la donación. Palabras más, palabras menos, don Eugenio le manifestó al donante que este pedido podría opacar el accionar de la divina providencia. El donante, viendo la convicción del hombre de fe, aceptó la propuesta.
Al principio, el lugar comenzó con una comunidad de estudiantes de filosofía y teología.
En el año 1985, se creó el Centro san José. El instituto, en sus inicios, había sido pensado como una escuela fábrica en la que los jóvenes de González Catán y Laferrere, durante tres años, se formaran en los oficios de mecánica, electricidad y herrería. La intención era formar profesionales calificados para que pudieran acceder a al mercado laboral y mejoraran sus condiciones de vida. No solo las materiales, sino también las espirituales.
Con el tiempo, la modalidad cambió, transformándose el instituto en una escuela secundaria técnica a la que actualmente asisten 645 alumnos, acompañados por un centenar de docentes. Al egresar, luego de 7 años de escolarización en doble jornada, reciben el título de Técnicos en electromecánica. Este año, abrió una nueva modalidad: la de maestro mayor de obras.
Los festejos por los 40 años: testimonios
El sábado 18 de octubre, y en el marco de la celebración por el día de la familia, tuvieron lugar los festejos por el 40° aniversario del instituto. En dicha oportunidad, estuvo presente la primera promoción de egresados, su primera directora, y la comunidad educativa actual. Fue una jornada de mucha emoción, recuerdos y alegría.
Los festejos comenzaron con una feria de emprendedores y talleres organizados por docentes y alumnos: un taller de serigrafía, uno de confección de cometas y la construcción de cerámicas de yeso, entre otras actividades.
Posteriormente, tuvo lugar el acto central en el salón mayor del instituto, que estuvo colmado por exalumnos (muchos de ellos docentes del colegio) profesores, familias y religiosos.
“Yo no quería ser directora”, manifestó en su discurso la señora Olga Zufiaurre, presente en el acto, y prosiguió: “pero me convencieron las palabras del padre Eugenio, quien me dijo que los chicos no necesitaban una directora, sino una madre”.
Por su parte, Omar Maguicha, egresado de la primera promoción, compartió con emoción: «aquí me dieron las herramientas -técnicas y humanas- que forjaron al hombre de trabajo. Todo lo que hoy defendemos en mi taller, la obsesión por el detalle, el respeto por el material, el orgullo por el trabajo bien hecho, nació en estos bancos. Cada cordón de soldadura que trazamos lleva, invisible, la firma de San José. Cuando un portón queda escuadrado y firme, cuando un cliente nos dice “esto va a durar”, ahí está mi escuela”.
Diego Mendez, presidente del centro de estudiantes destacó el espíritu de familia que se vive en el colegio: «el instituto no es solo una escuela. Es un lugar que nos forma, que nos guía, que nos enseña a ser mejores personas».
El vicedirector Facundo Rodríguez remarcó con emoción: «Nuestro querido Centro San José no es solo un edificio o un nombre. Es el reflejo de una comunidad que cree en la educación como una forma de transformar vidas; que, guiado por San Juan Calabria, pone a Jesús en el centro, enseñando a mirar al otro con respeto, empatía y esperanza».
Posteriormente, el padre Jorge Conti manifestó un agradecimiento a la providencia que desde hace tantos años nos acompaña y recordó a los religiosos pioneros, a los que pasaron por el instituto como religiosos, docentes y alumnos, especialmente a los que “desde el cielo nos acompañan”.
Para finalizar, el sacerdote bendijo una imagen de la virgen de Lujan, patrona de Argentina, que se colocó en una ermita creada por los alumnos de la especialización en Maestro Mayor de Obras.
Hoy como ayer, con los ojos puestos en la Divina Providencia y el corazón agradecido, el Centro San José mira al futuro con la misma fe con la que fue fundado. Como en sus primeros tiempos, se sigue priorizando a las perlas que el Señor nos encomienda. Su comunidad educativa sigue creyendo que la educación es un acto de amor que, guiada por los valores cristianos y calabrianos, forma manos y corazones para construir el Reino aquí, en esta tierra, que es también tierra santa y bendita.
¡Feliz aniversario, querido Instituto Centro San José! Que sigas siendo, por muchos años más, testimonio vivo del amor providente de Dios y hogar donde se forjan futuros llenos de fe, esperanza y amor.