¡La guerra no, no, no!

por | Jun 23, 2025 | Casante, Familia Calabriana, Fundador, Institucional, Novedades, Obra

Mensaje del Superior General de los Pobres Siervos de la Divina Providencia

La Delegación María Inmaculada hace propio y difunde el mensaje del Superior General de la Congregación, publicado en el sitio oficial doncalabria.org, en el que, con palabras firmes y claras, se alza una voz profética por la paz. En tiempos marcados por el conflicto y la lógica de la violencia, esta reflexión nos interpela como cristianos, como religiosos y como miembros de la Obra fundada por San Juan Calabria.

Publicamos a continuación el texto íntegro:

Como Obra Don Calabria, hacemos nuestras las palabras del Papa León XIV:
«Detener la tragedia de la guerra antes de que se convierta en un abismo irreparable.»

Como Obra Don Calabria, en este momento atravesado por vientos de guerra y por una retórica que impulsa hacia lógicas de rearme y violencia, sentimos la necesidad de tomar una firme postura en favor del llamado del Papa León XIV, quien ayer exhortó a “detener la tragedia de la guerra antes de que se convierta en un abismo irreparable”.

Ante la creciente tensión que se dirige hacia la presunta “inevitabilidad” de una respuesta armada frente a cualquier provocación, como Obra nos preguntamos:
¿Podemos callar?
El silencio va erosionando lentamente la conciencia de que el precio que habrá que pagar a la perversa lógica de la guerra será cada vez más alto, y quienes lo pagarán serán los más pobres, aquellos que ya sufren por la ineficiencia de la política para encontrar soluciones dignas. Hoy estamos padeciendo las consecuencias de decisiones miopes del pasado, guiadas más por la preservación de privilegios para unos pocos que por la dignidad y el respeto debidos a muchos. Y las decisiones armadas y violentas de hoy no harán sino sembrar odio y violencia, que generarán más violencia y guerras aún peores.

ANTE TODO ESTO NO PODEMOS CALLAR.
Y al tomar esta posición, recordamos la trágica actualidad de las palabras pronunciadas por San Juan Calabria en ocasión de otra terrible guerra que sacudió al mundo:

“¡Dios mío, la guerra continúa! Nunca he podido comprender cómo un cristiano puede invocar o apoyar la guerra. La guerra es un gran flagelo que la humanidad se ha atraído con sus desórdenes, con sus pecados. El cristiano debe orar siempre para que reine la paz, para que los hombres, ante las divergencias, razonen y, a la luz de la razón, iluminados aún más por la fe, decidan y resuelvan lo que sea mejor para un pueblo cristiano y civil. Pero ¡la guerra no, no, no! La tarea del cristiano en la guerra es padecerla y hacer todo lo posible para aliviar todos los dolores y miserias que este flagelo conlleva. ¡Hermanos que matan a hermanos! ¿Quién puede pensarlo y aprobarlo, sin renunciar a ser discípulo de Jesucristo?”
(San Juan Calabria, 1918

P. Massimiliano Parrella