
Creo mucho en la formación, en la importancia de la formación como ámbito para transformarnos. Es en este espacio donde podemos cambiar y crecer: transformarnos nosotros los religiosos, a los sacerdotes, y también llegar y transformar a los laicos, a todas las personas que trabajan y están vinculadas a nuestro carisma.
Ese carisma debe ser comunicado en todos los rincones, en todos los lugares donde estamos presentes. Tenemos que compartirlo con mucha profundidad, y no debemos tener miedo de comunicar nuestro carisma —incluso sin miedo a hacer marketing de él. Eso es algo que estoy percibiendo claramente en este encuentro de fraternidad, de comunicación y de vivencia compartida.
Además, encuentro maravillosa la diversidad de nacionalidades que están presentes aquí: personas de Paraguay, Uruguay y Argentina. Me siento muy orgulloso de este encuentro. Veo que todos los gestores participan con gran entusiasmo e interés genuino por profundizar en estos temas, y que están comprometidos a llevar todo lo que estamos reflexionando y construyendo aquí a cada una de sus realidades y comunidades.
